25 Gramos · Lobby

 

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EL LOBBY DEL AZÚCAR

 Hoy en día se consumen aproximadamente 165 millones de toneladas de azúcar, al año es decir 23 kg anuales per cápita. El azúcar es un mercado multimillonario, exactamente supone 47.000 millones de dólares al año.

 El azúcar es global y las empresas que lo controlan también. Durante siglos, el azúcar ha sido la sustancia más importante del mercado mundial, un comercio dominado por un pequeño grupo de compañías transnacionales británicas, francesas, alemanas y estadounidenses, algunas de las cuales llevan en este sector desde los tiempos de la esclavitud. Actualmente los 10 primeros países productores de azúcar representan aproximadamente el 75% de la producción mundial. La principal empresa estatal española (Azucarera Ebro, con más de un 80% de cuota de mercado) pertenece a ABP/AB Sugar. La otra azucarera en España (ACOR) está asociada a Tereos. Las dos están en el top 5 del ranking de empresas azucareras en el mundo.

La industria azucarera es uno de los lobbies más potentes a nivel agroalimentario. Despliegan un amplio abanico de estrategias y herramientas que confluyen en tres objetivos principales:

1 Conseguir el aval científico y el  aval de las administraciones públicas, a sus discursos, sus propuestas y sus productos.

 Es bien conocido que la base científica es un pilar fundamental en los contextos legislativos y de consumo, por eso la Industria alimentaria cuenta con un potente brazo académico: el Instituto IEDAR (Instituto de Estudios del Azúcar y la Remolacha) cuya misión es la de “servir a la sociedad española y al conjunto de las instituciones del área de alimentación, educación y salud mediante el impulso de la investigación científica y la divulgación de hábitos y conductas alimentarias saludables para todo el conjunto de los ciudadanos”.  La actividad principal de IEDAR es financiar y difundir investigaciones científicas que normalmente arrojan resultados acordes con los intereses de la industria.

2 Bloquear las propuestas que inciden en las causas reales de la mala alimentación y sustituirlas por otras propias que actúan como pantalla de protección.

Un ejemplo clásico de su poder fue el de 2003, cuando la industria se sintió particularmente atacada por un estudio de la Organización mundial de la salud (OMS) donde se afirmaba que la ingesta de azúcar debería constituir no más del 10% de la toma individual diaria de calorías. La industria movió pieza con rapidez y fue al Congreso estadounidense con una propuesta para eliminar la aportación del Gobierno de los Estados Unidos a la OMS.

3 Unir su imagen a la salud, emitir el mensaje de que son un actor que hace muchos esfuerzos para conseguir una alimentación sana.

En el estado español la máxima representación de los intereses de la industria es la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), uno de los más influyentes del estado. Desde 2012 la FIAB cuenta con una  Unidad de Nutrición que  colabora en aquellos proyectos de las grandes marcas alimentarias  que relacionan la comunicación y la nutrición: páginas web, dosieres informativos, blog consumidor, etc.

Hoy en día, toda empresa alimentaria que se precie cuenta con un programa, página web o incluso instituto dedicado a la salud y la nutrición a menudo en relación con sociedades médicas. Los “expertos independientes” de estas organizaciones son habituales de los medios de comunicación, tanto generales como especializados, y juegan un rol fundamental en la construcción de un discurso monolítico dirigido a la opinión pública.

La estrategia  comunicativa de la industria consiste en presentarse como un actor comprometido con la lucha contra obesidad y la mala alimentación, de ahí la existencia de numerosas fundaciones  vinculadas a la industria que organizan coloquios y simposios científicos sobre temas de salud. Su estrategia comunicativa dedicada al público general  se basa en repetir hasta la saciedad estos 6 mensajes:   

  “El azúcar es un alimento tan necesario como el resto”: Financian y difunden estudios científicos que pongan en duda la relación causa-efecto del consumo excesivo de azúcar con las enfermedades).

“No hay alimentos buenos ni malos, todo depende la dieta en su conjunto”: Siempre lanzan mensajes  positivos evitando avisos sobre los riesgos para la salud del consumo excesivo de ciertos alimentos o ingredientes) .

“El problema de la obesidad es un problema de malos hábitos, sedentarismo y la falta de ejercicio”: Los mensajes son siempre lo suficientemente abstractos con frases del tipo: dieta variada, dieta sana, dieta equilibrada, vida sedentaria, etc.

“La mala nutrición es un problema individual  de mala elección en la compra o en la comida”: En ningún caso señalan los aspectos socioeconómicos y estructurales que influyen en la dieta de las personas ni  la falta de información objetiva y  que se enfrenta el consumidor a la hora de comprar o ingerir alimentos.

“Las  familias son las  principales responsables de la obesidad infantil”: En ningún caso otorgan responsabilidad alguna a la publicidad o el marketing en los problemas de salud o el consumo de alimentos malsanos.

“No hay evidencia científica entre el consumo excesivo de azúcares y la enfermedad”: especialmente la obesidad, sobrepeso y enfermedades asociadas.

Desde 25 Gramos pedimos: 

El estado español es el único de la UE con más de un millón de habitantes que no cuenta con una ley de acceso a la información pública. El proyecto de ley de transparencia, acceso a la información y buen gobierno, aprobado por el Consejo de Ministros el 27 de julio de 2012, y que está siendo debatido en el Congreso actualmente, se encuentra por debajo de los estándares internacionales.

Desde 25 Gramos exigimos la elaboración de una ley de transparencia del lobby que incluya al sector alimentario, así como una ley de acceso a la información pública que siga los estándares internacionales en este campo.