25 Gramos · Derechos Sociales

 

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IMPACTOS SOCIALES

El trabajo en las plantaciones de caña de azúcar en los países productores es considerado uno de los más duros del mundo. Los trabajadores están expuestos a altos niveles de riesgo y durante la época de zafra llegan a trabajar hasta 16 horas diarias con unos salarios inferiores a 2 euros/día.

La esclavitud en las plantaciones de caña de azúcar no es un mito ni un mal recuerdo, es muy actual. Los informes del propio Ministerio de Trabajo de Brasil revelan que las plantaciones de azúcar emplean a buena parte de los 25.000 trabajadores que, según los cálculos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), trabajan en Brasil en condiciones análogas a la esclavitud. Solo en 2009, casi 2.000 trabajadores fueron liberados en los cañaverales del país.

“En Brasil, los jornaleros trabajan extenuantes jornadas para conseguir salarios de alrededor de 800 reales/mes (menos de 300 euros)”.

La mano de obra es tan barata en la recogida manual de caña de azúcar que, para llegar a un salario de miseria se requieren jornadas extenuantes: algunas estimaciones calculan que, para cortar una media de 12 toneladas de caña por día, el trabajador ha de caminar ocho kilómetros, dar decenas de miles de golpes de poda y perder ocho litros de agua.

“En las plantaciones azucareras bolivianas trabajan unos 7.000 niños y niñas”

El trabajo infantiles una denuncia habitual en las plantaciones. En Bolivia, por ejemplo, durante los meses de mayo a octubre, período en que se realiza la cosecha de la caña de azúcar en el departamento de Santa Cruz, se movilizan unas 30.000 personas migrantes. En esas plantaciones trabajan unos 7.000 menores, de los cuales el 27% no están acompañados/as de ningún familiar. Durante la zafra, niños, niñas y adolescentes, en compañía de adultos, viven hacinados en campamentos precarios donde son frecuentes  los cortes con machetes, las picaduras de víboras y las quemaduras.

Las investigaciones de la organización especializada en trabajo esclavo Reporter Brasil señalan que en las plantaciones de caña de azúcar «las personas temporeras viven sin derecho a agua ni a comida, en alojamientos infrahumanos, humillados, sin poder volver a casa. Casi todos son migrantes, a los que se trajo desde sus lugares de origen por medio de engaños sobre las condiciones de trabajo, y que, una vez en el lugar de destino, deben pagar la deuda del viaje y comprar la comida a su explotador. El círculo se cierra sobre ellos: bajo ciertas condiciones, es muy fácil transformar el sistema salarial en una eficaz forma de esclavitud moderna, mucho más lucrativa, por cierto, que esa antigua esclavitud colonial en la que el propietario debía mantener al esclavo durante los 365 días del año. Ahora, acabados los meses de cosecha, la persona es sistemáticamente abandonada a su suerte».

Acaparamiento de tierras para la producción de azúcar. Desde el año 2000 se han adquirido, a través de más de cien transacciones de tierras a gran escala, al menos cuatro millones de hectáreas para la producción de azúcar. En algunos casos, estas adquisiciones han supuesto la violación de derechos humanos, la pérdida de medios de subsistencia y el hambre para los/as pequeños/as productores/as y sus familias.

El azúcar como agrocombustible. La caña de azúcar se considera una de las materias primas más rentables para la producción de etanol, y su mercado mundial crece a gran velocidad. Al azúcar se le añade, por tanto, un nuevo uso aparte del alimentario, y eso permite también vincular a la industria alimentaria con la energética y con las nuevas políticas de verdeo y falso ambientalismo.

Este aumento de la demanda es una de las causas de que ahora estos terrenos se utilicen para el cultivo comercial, en lugar de dedicarse a la pequeña producción agrícola que es la base de la soberanía alimentaria y el derecho a la alimentación  de las comunidades campesinas.

República Dominicana: el peso de los siglos

Desde 25Gramos hemos estado en República Dominicana, hablando con los empleados que están trabajando en las plantaciones de caña en el país, el 95% de los cuales son inmigrantes haitianos. También con antropólogos y miembros de las organizaciones campesinas dominicanas, los cuales denuncian la situación de riesgo y vulnerabilidad en la que se encuentran como trabajadores/as del campo. Te contamos lo que hemos visto en 4 minutos:

 

Bolivia: Generaciones de Zafreros 

También hemos visitado las plantaciones de caña en Bolivia, un país igualmente afectado por las condiciones sociales y laborales a las que están sujetos los trabajadores y trabajadoras de la caña de azúcar, entre los que se encuentran trabajando unos 7.000 niños y niñas. Hemos hablado con ellos, con el sindicato de trabajadores del campo, agrónomos y organizaciones de mujeres. Nos cuentas su situación y los problemas con los que tienen que lidiar a diario en 4 minutos: